Desobediencia=FALTA DE FE

Se ha dicho recientemente sobre la realidad que existe para todos los cristianos,una realidad donde cada día estamos en una constante lucha. Ahora como hemos visto no es algo fácil que de la noche a la mañana se logre, es un proceso…pero ¿Qué pasa cuando a pesar de lo mucho que nos estamos “esforzando” el tiempo pasa y pasa y yo sigo igual? ¡Pensé que ya entendía cual era mi problema y mi solución! ¿Por qué no veo avances? Me dijeron que pusiera mi enfoque en Dios y no en mi situación pero ¿Qué implica eso?.

Estas son algunas de las preguntas que me hice estando en esta situación y me imagino que muchas, naturalmente, nos hacemos en nuestra frustración. Sin embargo en mi caso había algo que había estado estorbando el trabajo de Dios en mi vida y aunque de algún modo lo sabía, no le había dado la importancia que merecía.

A continuación te diré lo que Dios me reveló en esa situación.

Resulta que un día comencé a leer mi diario de oración sólo para recordar algunas cosas, pero a medida que leía más y más me daba cuenta que eran exactamente las mismas peticiones que actualmente hacia; ¡Lo que quería decir que llevaba años batallando con las mismas cosas! En ese momento me sentí terrible, al ver que 4 años habían pasado y aparentemente nada había cambiado, sólo encontré en el diario falsas promesas que le hice a Dios y jamás cumplí,cosas inconclusas que comencé. Era algo realmente triste ver toda esa situación. Y a pesar de que ya tenía una idea de cuál era el problema en ese momento, aún no alcanzaba a ver lo grave que era.

Los días pasaron y comencé a olvidar aquello y sentirme un poco mejor, pero fue entonces que un día mi mamá escuchaba una prédica que hablaba de la obediencia como un distintivo de un verdadero creyente. Al oír todas esas palabras de repente todo se aclaró en mi corazón y descubrí que mi problema era la desobediencia. Entonces sumando esa afirmación con lo que acababa de leer en mi diario sobre 4 años sin ningún aparente cambio, en ese momento un miedo se apoderó de mí, que incluso llegué a dudar si realmente era salva, pues efectivamente durante estos años realmente no había estado obedeciendo. Ese mismo día hablé con mi papá y él me dijo que esa lucha dentro de mí era una buena señal, pero que aún así le pidiera a Dios que me examinara. Y Él lo hizo, durante los siguientes días me mostró a través de su palabra en mi devocional, en las prédicas de la iglesia e incluso habló a través de libros que estaba leyendo en ese momento.

Lo primero que hizo fue recordarme que Él era quien estaba haciendo esa obra tal y como lo prometió en su palabra. Mi parte era creer esto, sin embargo esa fe debía traducirse a una acción. Fue entonces que me di cuenta que todo este tiempo el me había dado soluciones pero yo no habia querido obedecer ninguna de ellas, porque muy en el fondo no estaba creyendo totalmente que Él era poderoso para tomar control de la situación. En vez de poner mi fe en Él me estaba guiando por la vista,ver mi situación. Por lo tanto me precipitaba a tratar de yo misma resolver la situación por mis propios medios, en lugar de simplemente creer y atender las claras instrucciones que Él me había dado…Es por eso que no había avanzado.

Hacía falta una fe genuina, los humanos tendemos a basarnos más en lo que nuestros ojos ven que actuar con fe. Pero la diferencia está en que nosotros en cristo tenemos una garantía de que cumplirá lo que ha dicho, porque aquí está con nosotros su Espíritu Santo. Que a la vez es la fuente de la cual Él nos da el poder que carecemos, para hacer lo que nos pide. El mismo poder que lo resucitó de la tumba es el mismo que nos ayudará a cada día ser santificados progresivamente hasta aquel día en que seremos glorificados y ya no habrá pecado en nosotros, un día allá a su lado. Esa es nuestra esperanza, eso es lo que marca la diferencia para poder creerle a Dios, eso sin mencionar la infinidad de veces que hemos visto su fidelidad en nuestras vidas y el hecho de que Él no es hombre para que mienta. Al salvarnos Él ya nos liberó del poder del pecado, si hemos visto esto ¿Qué nos impide creer que Él un día nos librará de la presencia del pecado? Si Él mismo lo prometió.

Es como la historia del ciego en Marcos 8:22-26. Había un ciego con una fe débil y ¿recuerdas todo el proceso que Jesús hizo para sanarlo? No es que fuera necesario todo eso para devolverle su vista, sino que era necesario para reforzar su fe. Cuando vio por primera vez aunque veía borroso el hecho de que cristo ya le había devuelto su vista parcialmente, le dio la fe suficiente para creer que lo podía sanar por completo. Pero si te fijaste, él estuvo atento a las instrucciones,preguntas e indicaciones que Jesús le hizo. Es igual contigo y conmigo Dios ya nos ha sanado pero permite situaciones en nuestra vida para reforzar nuestra fe.

 El detalle es que hay que creerle, escuchar y obedecer sus claras instrucciones; Estas tres van de la mano. El problema es que como alguien una vez dijo: “le ponemos signo de interrogación a todo lo que Dios ya le puso punto final”. Necesitamos escuchar como en el hebreo shama, que es escuchar atentamente que inmediatamente después se active una reacción, una diferencia. ¡Es obedecer en vez de cuestionar!

Cada vez que Dios te dirija a hacer algo que sea posible sólo en sus dimensiones, enfrentarás una crisis de confianza. Cuando enfrentes dicha crisis, lo que hagas después revelara lo que de verdad crees de Dios. -henry blackaby

Aquí no se trata de lo que digas creer de Dios, sino lo que harás con lo que te ha dicho. De nada sirve que digas tener fe en Él, si esta no se convierte en acción.

Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Santiago 2:14

Cuando me di cuenta de esto inmediatamente tomé mi decisión, no se tu pero yo ya estaba cansada de dar vueltas en círculos. Quería dejar de huir de todo aquello en lo que siento que no tengo “el control” porque la verdad es que jamás lo he tenido en absolutamente nada. Mucho menos en esta tarea imposible que ha puesto…vivir una vida santa. Es imposible humanamente hablando,sin embargo Dios no la puso frente a mi para ver qué hago yo para Él, sino para yo ver que es lo que Él puede hacer en mi. Cuando el nos pide algo difícil y aparentemente imposible, es porque Él irá con nosotros y Dios mismo lo hará. Vivir una vida santa no es fácil y con el simple deseo no es posible conseguirla. Pero ahora se que la misma gracia que me dio fe para creer que Dios salva, es la misma que me dará el poder para vivir una vida santa. No será fácil y no lo lograremos en esta vida,pero él nos prometió que un día en su presencia él completará su obra. Y Él no sólo nos dio la promesa de lo que hará sino también nos dio el medio para hacerlo.

Todos llegaremos a esa encrucijada donde tenemos que decidir creer en lo que vemos o creerle a Él y obedecer lo que sea que nos pida, pase lo que pase. Y esto no es algo que pase en algún evento importante en tu vida solamente, sino que es algo que diariamente tendremos que decidir. No solo en este aspecto de vivir una vida santa sino en cualquier otra cosa Dios nos pida. Pues la manera en que vivimos reflejará lo que creemos de Él.

Si sabemos que Dios no miente, que siempre es bueno, que es sabio, que sigue siendo el mismo Dios que hizo milagros maravillosos en la biblia y cada uno hemos presenciado personalmente su fidelidad y poder… ¿qué nos impide creer? ¿Qué nos impide obedecer al Dios que los vientos, las aguas ,ángeles y aún demonios obedecen? A diferencia de nosotros, Dios es fiel y cumplirá todo lo que prometió.

Tenemos que pedir a Dios que nos ayude a poner nuestra fe en Él no en lo que vemos,no en lo que podemos hacer y entregarle de una vez el control.

 “Un siervo fiel es aquel que hace todo lo que su amo le pide independientemente del resultado.” -Henry Blackaby

Recuerda que sin fe es imposible agradarlo, ¿Cómo pensamos glorificar y agradar a Dios si lo estamos desobedeciendo?

Por eso hay que pedir que fortalezca nuestra fe, para que sea una fe genuina que nos lleve a obedecer y así no perdernos de lo que Él ha planeado para nuestra vida y poder agradarle.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6

-MAGE-

 

 

 

 

 

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